Este falso túnel forma parte del proyecto que ha conseguido transformar la movilidad en el transporte público de la ciudad. Con la prolongación de la línea de ferrocarril, se prevé que lo utilicen cerca de 32.000 viajeros al día, el doble que en la actualidad.
Los trabajos se han realizado a una altura de 17 metros ya que en el piso inferior circula el metro y las losas intermedias tienen un espesor reducido. Ante la imposibilidad de ejecutar este tramo con el sistema constructivo típico de cimbra cuajada, se ha planteado una solución de gran complejidad técnica basada en un carro porta-encofrado en altura, apoyado en Cimbra T-500, Estructuras H-33, BRIO y riostras curvas, que han salvado además refuerzos transversales de hormigón cada 5,2 m.
El carro, de 14 m de longitud y un diámetro de bóveda de 22 m, ha cubierto una longitud de 130 m en tongadas sucesivas de 12,35 m.
El ritmo de trabajo ha permitido realizar 3 puestas cada 2 semanas ya que el carro se desplazaba y se colocaba en su nueva posición en sólo un día.
La reutilización del material ha sido continuada ya que las torres y vigas carrileras, junto con el resto de sistemas, se desmontaban tras la puesta y se montaban en el tramo siguiente para el posterior traslado de la estructura.