La singularidad de esta autovía viene avalada no sólo por ser el modelo de una nueva generación de infraestructuras sino además, por ser pionera, a nivel europeo, en la aplicación de un Programa de Medidas Compensatorias que desarrolla estudios y actuaciones sobre la flora y fauna del parque natural. Es por ello que el tramo VI de la autovía, con una longitud de 11 km, consta de diferentes soluciones teniendo en cuenta las características del mismo.
Se trata de un encofrado de un viaducto, con la complejidad de salvar tres perfiles metálicos de 2,5 m de altura, en sentido longitudinal. La distancia entre estos perfiles era de de 3 m y terminaba a ambos lados en un chaflán, el cual se resolvió con camones apuntalados a la base de los perfiles.